Barrio humano.

Oro, marfil, carne, amor, Dios, sangre, luna. Me convertí en un experto del catálogo. Las flores que dejé en el suelo. Leonard Cohen. Ordené la noche negra americana sin azúcar sin ideales sin más trastos que el motor de un KIA golpeado El camarero del royalty me advirtió con la mirada del quince porciento que se paga de propina si se calla que uno es cliente habitual del desacierto Ya había visto a tantos tontos clientes tan osados como yo perder el barco de la tarde de los besos por mostrar que sus tatuajes no eran hechos en talleres sino duras cicatrices de pelear contra la nada como bestias En la punta de la lengua ahogué el sol que aún quedaba en el cigarro e hice gris aquel deseo de tu vida bajo un foco que te sigue Luego el prisma que da el aire cuando lloras fue más sepia que el palacio de gobierno en la reforma Te amargué hasta el helado de cerezas que te dieron po...