Una pesadilla extrañamente reconfortante.
Así, pues, en la buena como en la mala fortuna, salvo la eventualidad de una gran desgracia, lo que sucede a un hombre en su vida es de menos importancia que la manera de sentirlo, es decir, la naturaleza y el grado de sensibilidad bajo todos los aspectos. El arte del buen vivir. Arthur Schopenhauer No sé cómo fue que llegué pero me sentí involuntario al marcharme Sentí que podría recostarme y soñar una pesadilla extrañamente reconfortante donde la alfombra voladora de seda fulminaba con rayos laser la espera y sus sombras vacías Vinieron amigos de antes y de ahora Cocinamos algunas papas servimos limonadas y cervezas y sabíamos aguardar por vinos mezcales y ginebras de Zacatlán de las manzanas Vestían de sabores y colores puro Dior Se peinaron con esos raros peinados nuevos nos bancamos los defectos Éramos cityzens de la ley Charly Convencidos de que cada cual tiene un trip en el ...