Señores.
-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad. -No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti. -Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios. -No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá. Diles que no me maten. Juan Rulfo. No es como decir Quien lo diría Nunca se responde A donde vas Los señores en la esquina bajo la sombra de una morera en bermudas y Havaianas con la tripa por afuera de camisas de algodón Nueve lustros por ojeras la banqueta como barra coinvirtiéndola en caguamas nuestra paga y después al otro día revisar en la mañana la mollera que va a calva Y agrandarse en el espejo si se piensa No cualquiera sigue vivo cuando ha sido lo que fuimos Chicos de barrio saliendo de c...