Llamarse Omar.
Es prueba de respeto… Por sí mismo… El estarse muriendo de ganas de que lo llamen a uno por teléfono y darse el gustazo de no responder, es prueba de respeto por sí mismo […] La vida exagerada de Martín Romaña . Alfredo Bryce Echenique. Me dijo que se había hartado de llamarse Omar. No se lo había preguntado. Y me dijo que no había empezado a ir sin nombre por su viejo barrio sino hace dos días. Todo esto con resultados, todavía, imprecisos. No soy tan joven; pero no tengo referencias de lo que debo hacer cuando alguien viene y de golpe me cuenta que llamarse Omar -mientras pudo soportarlo, le había servido de la misma manera en la que cualquier nombre le sirve a un hombre. Según él, para destruirlo del todo y dejarlo en tales condiciones de absoluta confusión y negligencia. De un modo tal que, si un día existió su yo verdadero, le vendría una tremenda picazón en la palma de las manos intentando recordarse a si mismo. Como si de un síndrome de abstinencia se tratase. El v...