En Puebla.
La ofensa más atroz que se puede inferir al hombre es negarle que sufra. El oficio de vivir. Cesare Pavese. Era un momento de muchas paranoias la primera década del nuevo siglo nos nació bajo amenaza : no tendrás para comprar tu propio techo Y nosotros nos echamos a llorar para el papel ahí mismo a las puertas del teatro Cuando El Pulque Para Dos acopiaba el mundo nuestro No nos perseguía ni la CIA ni el Mossad Ni el fascismo Ni infiltrados por el Kremlin Solo eran nuestras sombras lo que vino por nosotros a ponernos putos enfermos Son los efectos secundarios de ser juez y parte del anonimato Llorábamos antes y después de aquellas noches acusando a los gin tonics de habernos acusado sin prueba de que fuéramos nosotros los mismos de entonces Despertándonos de frío porque ya te había olvidado aquel joven talentoso gastronómico Y de calor porque yo sencillamente me q...