El aire roto.
—Después de lo que hemos corrido —le dijo al animal—, no me fiaré de tus cuatro patas hasta que estemos en Temple Bar. —Y, tras una pausa, añadió—: ¡«Resucitado»! ¡Qué respuesta tan extraña! ¿¡Qué sería de ti, pobre Jerry, si resucitasen los muertos!? ¡Qué cuenta tan embrollada tendrías que arreglar con algunos de ellos! Historia de dos ciudades. Charles Dickens. Tengo el aire roto las velas clavadas en mitad de la cocina un pedazo de madera que dice Titanic con rotulador en medio de la loza sin lavar Y las brújulas convertidas a espejos y los espejos de cara a mi inmóvil como iceberg de humo y roca Permíteme quedarme en esta silla Dame tres o cuatro años para terminar el café Si llego a lo que se conoce como memoria muscular jugaré al avión o a los encantados a la manera de un recién llegado Pero ahora quiero sacarme de las manos tanto y tanto tiempo Con algo de suerte y con mucha necesidad confío en que el gato ...