Entradas

Asaltantes de camiones.

Imagen
 Siempre que le explico lo próximo que quiero hacer Layton me pregunta solemnemente: Leonard, ¿estás seguro de hacer lo incorrecto? Pregunta de Layton. Leonard Cohen.  Justo ahora en el tiempo de velar por no impactar en mi caída de cantar casi sin aire sentado al borde de la cama me tiran me angustian   y en mi angustia me sostienen la mirada la que advierte que de nuevo he consumido… que no fui aquel que dije que sería que he perdido que de nuevo me rompí; pero que en todo ellos también.   Habrán estado alguna vez con el agua de los fregaderos de las calles hasta el cuello sin isla  para un naufragio que va secando en los labios tras los pasos de una danza que servía para lluvia porque no era en nada urgente. Ahora están; pero no están. Tienen cosas por hacer que los apuran deudas pobres que pagar y días largos que acabar para volver al otro día.   Vale. Igual. Más de lo m...

Los ayudantes.

Imagen
Bajando hasta los 27 infiernos de mi propia religión mi propia y dulce oscura religión de religión borracha mi rodilla doblada de Poesía mi habito El bar del hotel príncipe Takanawa. Leonard Cohen.  Quien diga que no quien diga que sí miente y no es que yo diga que mentir es mentir; pero nadie lo sabe. No se puede creer que alguien sepa como es que uno llega hora tras hora al vilo de su historia, para acabar de contarla al hacerlo.     Fue imprescindible creer en algo aún más que el destino un desliz de amor propio medirse la fiebre el deseo la pasión el arrojo y la cara. En soledad planeando en momentos sin nada al vacío con huecos húmedos por los que fuga el de antes espacio que ocupa aquel que nunca será.   No hubiera llegado sin haber parado a observar como un avión al pasar vuelve del suelo los ojos y después seguir recordar olvidar   perdonar no decir. No hay nada al respec...

Esto es simplemente lo que ha pasado.

Imagen
  antes que intentes sólo un gesto con la cabeza o el corazón, todo se ha unido y disgregado en la ventosa oscuridad como el polvo de los muertos. Este lado de la verdad. Dylan Thomas.  Yo no nací. Yo me caí. Es por eso que mi nombre en cualquier lengua viva o muerta en todo idioma libre o preso se pronuncia exactamente igual, Omar, y lo rompen las campanas.   Ante su quiebre fui volando he vuelto volando y ahora estoy volando… la tierra me ciega de sed noto negras raíces a través de la tinta densa; pero florecen en contra brotes de hierro. Toda esta oración   en número y letra lleva días en suspenso hoy se me vierte porqué el dolor en mis brazos… una sima que hoy… un recuerdo de vidrio.   Pero antes he sido arrojado hacia el vuelo por la mente en llamas de mi madre sin nacer también caída escapada, verso de versos de Garcia Lorca.   Yo no nací. Yo me caí. Mi imaginación es un l...

Por los mosquitos.

Imagen
“Pronto aprendí que el balón nunca viene hacia uno por donde uno espera que venga. Eso me sirvió mucho en la vida”. Albert Camus (1953). Publicación en la revista "La belle époque".  Nunca seas tú. Si has de ser alguien se cualquier otro. Si has de ser algo que sea otra cosa…   No lo hagas por ti eso no es nada nuevo.   Hazlo por los mosquitos  porque el viento corrió el norte despejó las nubes y volvió a donde tú habías dejado sonando un murmullo de sombra. Nada más, ya ni carne ni hueso.   Apenas picadura.    Creerás que ser tú te llevara a ti te lo dirán con todo tipo de alegrías veras.   Entonces enlista las cosas más largas la espera la fiebre el dolor el sexo sin ganas el frio el calor el hambre vivir atrapado a pie de ventanas   veras.   Sentir que uno quiere lo qué cree que quiere es igual a bailar sin música y solo. Por pura ansiedad.   En algún punto las cos...

El hombre necio.

Imagen
 —¡Oh no! Me siento bien aquí. Sólo usted me ha reconocido. Por otra parte, la dignidad me aburre. Y sobre eso, pienso con alegría que cualquier malvado la recogerá y se la pondrá impúdicamente. Hacer a alguien feliz. ¡Qué alegría! ¡Y sobre todo, un alguien feliz que me hará reír! Piense en X o en Z…¡Qué divertido resultará! La pérdida de la aureola. Charles Baudelaire.  Sí.  La quería toda para él y era sufrir imaginar compartirla con alguien; pero ¡ay! el tiempo. Perdió la fuerza en sus garras el brío en su aliento   la estoica locura que empuja atravesar la distancia y cuando vio su ropa rasgada con girones de manos que mueve el espíritu recién lavado en saliva a manera de ráfagas Él le compró otro vestido bastante pálido negro también.   En su telúrica calma no lo heló el frío ni se quemó de calor porque ya era ceniza.   Más se quiso alegrar decir que era para ella dueño y esclavo porque cuando todo ...

Old Man.

Imagen
 mejor que yo eres tú más amable que yo eres tú más dulce más listo más rápido tú tú tú más guapo que yo más fuerte que yo más solo que yo. Mejor. Leonard Cohen.   No se dejan atrás con la voluntad que suponen los iluminados. Estos celos me escuecen   como si nadara en un mar de aguamalas. No es mirarse y que baste la vista para sentirse más hondo o en algo impermeable.   Uno baila en mi mente con la fuerza y el ritmo y el arte del galope de un caballo salvaje, uno que no soy yo: Entonces tus sueños destilan el tiempo. Te has ido secando y en ellos florecen días torbellinos, racimos de fruta fresca.   Llevan el viento a través de la piel y el sol de la guerra se azuza en su sangre.   Los sigue la luz y recorren sus brillos con la misma soberbia de los trasatlánticos. Hay notas de espuma de vino en su semen y hacen de la prisa maneras vampiras de hincarte los dientes desnudos. Sus pasiones dictan he...

Un tipo normal.

Imagen
 Pronto los hombres volarán como pájaros, nadarán como peces, verán el futuro como los profestas, vivirán en una paz eterna, y en perfecta armonía construirán rascacielos que llegarán hasta las estrellas. Job. Joseph Roth.  No sabía por qué lo amaba. Se sentaba a ver las cosas de la calle que seguían imbatibles a pesar de que la noche ya no era y de que el día regresaba de otra forma. De los restos de otras vidas discutía con el fuego agilidad.   No sabía. Nunca nadie le contó lo que sería…   En el río en los veranos siguen peces a través de la corriente que se anuda con el mar   se sala y vuelve   como gotas de una lluvia sin haber sido estrenada. Eso es más que suficiente, para amarse a la intemperie; pero a él ¿por qué lo amaba?   ¿Qué podría haber en él que disculpara que no fuera ni locura ni revuelta?   Sabía poco lo que daba porque es poco si uno sabe a ciencia cierta lo que da. Se apu...