Al este de L@s.
Sentía exultante el corazón y atravesó corriendo el pasto. Volver a casa siguiendo un camino diferente le infundía la sensación de que era un peregrino, un explorador, un hombre que tenía un destino; y además sabía que a lo largo del camino hallaría amigos: los amigos guarnecerían las orillas del río Lucinda. El nadador. John Cheever. Como un anime japanese con palmeras a blancos y negros Explotando como una turbina Picassiana en el betún de la mesa que en el techo del comedor gira dejando entrar las tres virtudes A punto de parar los ojos ante todo Y en su fase indefinida todo ante nosotros como un pasado que al futuro lo presenta en el presente Atestiguando la melancolía en los platos agridulces del sería y del se va Acariciados por gatos desgarrados y montados por nubes como si fuéramos nubes de cuero y calabaza Abriendo de par en par los codos Subiendo una a una las profundidades del hab...