Proust et ses editeurs.

 

 […] y siento estremecerse en mí algo que se agita, que quiere elevarse; algo que acaba de perder ancla a una gran profundidad, no sé qué, pero que va ascendiendo lentamente; percibo la resistencia y oigo el rumor de las distancias que va atravesando.

En busca del tiempo perdido. Marcel Proust.


He visto el odio

y no había canciones

de esperanza en las esperas

 

Me sentí yermo

como un sobreviviente

a lo quemado

y a través de una memoria

en horas bajas

 

Tanto miedo

tanta ausencia

de colores

y de gente

y de frutas

y de olores

La desprogramación

en los cinemas

de Manhattan

 

Había niños en refugios

con sus madres tras las rejas

y letreros que avisaban

prohibiciones

a quien no se suscribía

al paladar del presidente

 

El verano saborío  

y aunque el sol seguía brillando

juventudes impacientes

se llamaban a internarse

ensimismados por la tundra

y a jactarse de su herida

 

Días largos

desde un largo agotamiento

con la aurora siendo un resto

de la brisa

que hacía más calor

que las hogueras

de aquel cinco de noviembre  

 

Algunos cerraron sus puertas

algunos escribieron

a la prensa

por si allá podían saber

qué se hace

cuando el odio

se propaga y se contagia

Hasta ver que por delante

se ha llevado

aquellos besos

de jardín en primavera

 

Ama

Y ensancha el alma

Escrito con sharpie

en un resto de azulejo

que se va entre los escombros

que recoge un gris camión

de la basura

 

He visto el odio

parece apresurado

dirigido a cada espacio

que aun resiste

entre mis ojos

y los signos vitales

del mañana

 

Temo que no se hablará de eso

ni siquiera con nostalgia

O que apenas unos cuantos

recordaran antes

Solíamos sentir que íbamos a poder

repeler el avance

a este confinamiento

 

Omar Alej.

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