Camaleón.

 

Un pájaro gorjeó muy alto; hubo una pausa: más abajo, otro pájaro repitió su gorjeo. El sol utilizó las paredes de la casa y se apoyó, como la punta de un abanico, sobre una persiana blanca; el dedo del sol marcó sombras azules en el arbusto junto a la ventana del dormitorio. La persiana se estremeció dulcemente. Pero todo en la casa continuó siendo vago e insustancial. Afuera, los pájaros cantaban sus vacías melodías.

Las olas. Virginia Wolf.


No lo sé

nunca sé cómo estoy

 

Quizás voy quizás vengo

tal vez llego a estar

pero ser es no ser

si conmigo me encuentro

cuando huyo de mi

 

Podría querer

pero quiero que no

me delate ambición

ni creerme del miedo

que le tengo a seguir

sin aquello que no

me suponga un deseo

para el bien

de mis letras

 

Si algo soy

solo soy de la vida

un herrero

que erra

porque artesano

la espuma y el tiempo

el viento la sombra

la luz y el reflejo

del agua en la forma

en que miro

pasar las ciudades

de estampas a instintos  

de instintos a vicios

de vicios a ganas

de que un día se acabe

el día que empezó

cuando perdí en el amor

el amor

y me quedó la codicia

 

Si vienen infiernos

y el mundo termina

de nuevo

no podré poder

Solo voy a andar

solo otro mañana

para que la calle

me fotografíe

Que estas son mis dudas

y son al detalle

una muestra esquiva

de que la verdad

aun si fuera de alguien

no se contamina

porque no nos piensa

ni cuando creemos

que lo que creemos

luce en su bambula

 

Si hay resumen capaz

de resumir el sudor

saliva y sangre  

de la vanguardia

mi epitafio diría

No sé si viví

No sé si estoy muerto

 

Y el éxito no me ha cambiado

en absoluto

 

Omar Alej.

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