Los odiorosos.
—Compañera mía, mendiga, monstruo de chiquilla,
todo te da igual, esas desdichadas y esos manejos, y mi confusión. Únete a
nosotros con tu voz imposible, tu voz, halago único de esta mísera
desesperanza.
Iluminaciones. Arthur Rimbaud.
Odia conmigo
Odiemos juntos
las mismas
cosas
pero no sin
intriga
no sin ser
perseguidos
Para odiar
bien
y ser odiorosos
sin faltas
a las gracias
es necesaria
la fe en el disfraz
Confabulados
apenas detrás
del contorno de sus sombras
Espiándolos
a los que nos buscan
por la
espalda
para hablarnos
del temor a la oscuridad
Será seguirnos
no más
odiando el
baile que no es baile
espontaneo y
popular
de vida
loca
será enviarnos
la señal
odiando la embriaguez
que asiente
obedece y
malhumora
a la poesía
de los barrios
Ven y dime
lo que odias
a los
dueños de la envidia
y los odio
yo también
A quien no
devuelve risas
y los odio
yo contigo
Al que
busca compasión
para ser el
que castiga
y lo odio
yo a tu lado
A los que
ya deshabita
el sentimiento
de tristeza
y lo odio
con el odio que reservo
al prepotente
Y empecemos
a decirnos
por si
acaso :
Lo que
odio de la luna
es que quite
de tu sueño
el poder
de la marea en tempestad
Lo que
odio de las playas
son las
olas con bañistas
me
confunden las huellas de
tus pasos
en distancias sin tu punto
de partida
Lo que
más odio de ti
es contar
la misma historia
que nos
contamos todos
El odio a
todas esas parejas felices
que veo
a través de las vitrinas
en los
restaurantes del zócalo
Juegan
el largo, el triste juego del amor.
Omar Alej.

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