Eróstrato.
Quien ha visto la esperanza no la olvida. La
busca bajo los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a
encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late
la posibilidad de ser o, más exactamente, de volver a ser, otro hombre.
El laberinto de la soledad. Octavio Paz.
Te seguí
porque entonces
no te
rendiste
Qué tonto
fue querer que después
de tanto
perdido
no lo
pactaras así
con una
imitación de Eróstrato
La felicidad
ya no es
lo que la
felicidad sería
Y en
realidad lo que tenemos
es tan poco
cómo una mastercard
para una vieja herida
Por eso nos
damos la mano
celebrándonos
la erosión
A falta de
manos
que vengan
a sacarnos
de esta penosa
sesión
de planos
de pago
Y sintiéndonos
con una
oportunidad de ser verdaderos
pero sin nada
más que viento
nos seguimos
hablando
¿ De qué ?
Y miras que
el sol no nos mira
Y sientes
que el día no nos siente
Y en el
colmo de las confesiones
me adviertes
que empiezas
a creer que
es más fácil
no creer en
nosotros
como compasivos
Así que
empeñaste tu aliento
y alientas
las fichas de la casa
en el
tablero
Para que en
la puerta del casino
te permitan
el acceso
a seguir
oscureciendo los días negros
que se funden
en un tiempo sin reloj
Casi todos llevamos
los brazos
al costado
en signo de
rendición
La cuesta
la subimos
sosteniéndole
la espalda
alguno que
no podemos ver
Pero lo que
tenemos
es tan poco
y qué difícil
que me sale
continuar mi
campamento
en tus
pantanos
Que estas
letras
te encuentren
bajo el resguardo
de algún tipo
de energía
Yo estoy
a la ruleta
rusa
con la mañana
de mañana
todavía
Omar Alej.

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