Aquellos ThunderCats.

 

[…] Dicen que el amor muere entre dos personas. Eso no es cierto. No muere. Lo deja a uno, se va si uno no es digno, si uno no lo merece bastante. No muere; uno es el que se muere. Es como el océano: si uno no sirve, si uno empieza a apestar en él, lo escupe en alguna parte para que se muera. 

Las palmeras salvajes. William Faulkner


No sé si me duele

No sé distinguir el dolor

Se parecen entre ellos

la angustia el vacío

la rabia el deseo la ansiedad

el amor la pasión y el dolor a ti

 

Quizás no es más que ser persona

y todas las muertes

al final son y serán de frío

 

Se culpa a la humedad

en Las palmeras salvajes

Yo te culpo a ti

 

Entonces quizás

no me importe realmente

ser el que no sabe

qué tren debo tomar

 

Pero es evidente

Tú debiste verme mejor

y tratarme mejor

y hacerme tu rey

en tu palacio de papel

 

Mira estas manos

son las manos que siembran de noche

rayitos de sol

que he guardado en mi bolso

cuando todos a prisa volcaron  

para pasar el semáforo en rojo

 

No creíste útil mi voz

ni la forma en que encaro

el lenguaje

 

Yo soy un verdadero poeta

 

La calle curtió mi delirio

los chicos me abrieron

lo hondo en la luz de los faros

hasta darles el filo

de la punta de una estrella

que engalana su adiós

con un largo beso de tornillo

a tus mejores amigas

 

Debías tener más

me dijiste

pero al irme conmigo

perdiste mi estilo

que es el de los grandes perdedores

 

Se puso mi risa

que es la de las duras tristezas

y perdiste

capacidad de maniobra

porque yo siempre sé

cómo compartir una carne asada

aun bajo la tormenta

 

Yo debí heredar

la espada del augurio

pero no me elegiste

 

Ahora mírame ser

un sultán del swing

a la caza de aquellos ThunderCats

 

Omar Alej.

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