Señores.
-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a
decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.
-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere
oír hablar nada de ti.
-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que
para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.
-No se trata de sustos. Parece que te van a
matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.
Diles que no me maten. Juan Rulfo.
No es como
decir
Quien lo
diría
Nunca se
responde
A donde
vas
Los señores
en la esquina
bajo la sombra
de una morera
en bermudas
y Havaianas
con la
tripa por afuera
de camisas de
algodón
Nueve lustros
por ojeras
la banqueta
como barra
coinvirtiéndola
en caguamas
nuestra paga
y después al
otro día
revisar en
la mañana
la mollera que
va a calva
Y agrandarse
en el espejo
si se
piensa
No cualquiera
sigue vivo
cuando ha
sido lo que fuimos
Chicos de
barrio saliendo de caza
teniendo de casa la calle
Desposeídos
olvidados del programa
pero alegres
pero hermosos
pero nuestros
y de nadie
Nos sabemos
maldiciones
en idiomas todavía
incomprobables
Las mujeres
y los hombres
que nos
dejan
no lo hacen
por dejarnos
Son las
cosas de la vida
que uno
sabe
como el río
como el aire
como el
fuego y como el campo
en libertad
Ahí brotamos
como rosas de los vientos
en el medio
de un camino a ningún lado
Y probamos
que la suerte
no está en
piscis ni en acuario
fue ponernos
donde cruza
Satanás
subastando los
contratos
de Bob
Dylan Robert Johnson
Bessie
Smith
Se nos dice
de sacarnos el hollín en la mirada
con Shiseido
pero fuimos
al trabajo
aun de
noche
Y la luna
nos marcó
para
nuestro sacrificio
no para
nuestra vanidad
Señores
nos dicen
ahora
Y no es
como decir
Quien diría
que a mí
me decían El Niño
Omar Alej.

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