A todos ustedes.

 

Todo era natural, directo, nuevo e inmediato. Ahora, en cambio, no hay puerta que abra que no me aleje de algo y no me hunda más profundamente en mí mismo.

Prosas apátridas. Julio Ramón Ribeyro


Porque me recreo

en los olores de los buenos libros

de aventuras

a través de carreteras

secundarias

 

Pensando en repetirle

aquellas voces  

a uno que pasa nomas

subiendo a un autobús  

con el rostro dislocado

dirección del sur

 

Tallando alrededor

de los anillos del fuego

un tiempo que uno sabe

en franca huida

de los grises cuartos

del gobierno federal

de este país en paradoja  

 

Porque me gustan

más las pausas

que el discurso

en la elocuencia

del muñeco del ventrílocuo

ensuciado por el polvo del olvido

 

Porque mi color favorito es el rosa

 

Y porque los burros sin carga

en el campo

Rebuznando

la que creo que nos queda  

de un antiguo ritual  

a través de los volcanes musicales

aquí en Puebla

 

Porque mi madre

algunas veces se divierte

y mis amigos

algunas veces se complacen

bajo la sombra de un árbol

sintiendo el calor

en lo fresco de sus horchatas  

 

Porque el miedo

se encargó de atormentarnos

tantas noches

y dobló

por nuestros gustos  

las campanas

 

Y tuvimos que remar en la ciudad

a través de inscripciones

en los muros

de nombres que faltan  

 

Por eso

a veces pienso

que si no te hubiera conocido

y hubiéramos elegido

no sostenernos la mirada

al cagarnos a gritos

No chocarnos

por la gracia de un camino

tan estrecho

 

No sabría que contar de mi

además de que te extraño

 

Porque la fuerza no siempre es suficiente

y casi nunca basta

con fingir la sonrisa

Amores míos

 

Omar Alej.

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