Vivo de cuento

 

La duda, que es el signo de mi inteligencia, es también la tara más ominosa de mi carácter. Ella me ha hecho ver y no ver, actuar y no actuar, ha impedido en mí la formación de convicciones duraderas, ha matado hasta la pasión y me ha dado finalmente del mundo la imagen de un remolino donde se ahogan los fantasmas de los días, sin dejar otra cosa que briznas de sucesos locos y gesticulaciones sin causa ni finalidad.

Prosas Apátridas. Julio Ramón Ribeyro.


Yo hubiese querido ser escritor

pero me lo impidió mi verborrea

 

Esto es como algunos que dicen que no fueron futbolistas

porque se los impidió algún accidente

Cuando en realidad

apenas y llegaron a tener nociones del juego de pelota

 

Yo de escritor

como mucho

tengo golpes de palabras

 

Y no sé si lo sea

pero es como tener un golpe de calor

Nací en el desierto

y no sé cómo se sienten los golpes de calor

 

Yo arranco a poner palabra tras palabra

letra a letra convulsiono  

 

Ningún atisbo de arte

o belleza en las cosas que escribo  

Pura lujuria

un desbocado

Que el río suba es bonito

que el agua lo cubra todo

es un mal augurio

 

La noche de ayer

de camino a casa

metido en el coche

hasta que terminó de sonar

Belle and Sebastian

Quise escribir

que yo vivo de amor

más que de cualquier otra cosa

 

Pero hoy por la mañana

de camino al parque

Metido en los audífonos

hasta que terminó de sonar

Love

Quise escribir

que yo vivo de cuento

más que de cualquier otra cosa

 

Por eso hablo así

a los ultramarinos mi barrio

y a las avenidas

y a las estaciones de trenes

que si las imagino

ya estarán encorvadas

Como esos hombres que son padres

por primera vez

hasta pasados los cincuenta

 

Con mucha desesperanza

en la esperanza

Con muchísimas ganas

de sacarme de encima

el peso del desasosiego  

Así es como me presento

señor poeta en busto

como un Jupiter de cobre sucio

 

Tengo el gusto

Yo vivo de cuento

 

También de pan

naturalmente

Y no olvidemos

que también tengo que hidratarme

pero son naderías

 

No concibo la utilidad

de mis entrañas y articulaciones

sin antes el cuento

Ya solo me falta el silencio

 

Omar Alej.

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