Un perdedor sinvergüenza.
¿Qué importancia tiene vivir uno o cien años?
Como el recién nacido, nada vamos a dejar. Como el centenario, nada nos
llevaremos, ni la ropa sucia, ni el tesoro. Algunos dejarán una obra, es
verdad. Será lindamente editada. Luego curiosidad de algún coleccionista. Más
tarde la cita de un erudito. Al final algo menos que un nombre: una ignorancia.
Prosas apátridas.
Julio Ramón Ribeyro.
Me doy
cuenta
de que no me
juzgué con justicia
sino con vergüenza
No había pensado
de mi
que fui un
vago
de hecho y
cohecho
pero me veo
en el espejo
y brillan
marcas
que dicen
que sí
que fui en
contra
de todos
los reyes del mundo
Me alegro
Quizás por
la lectura
de un improbable
futuro
Empiezo a
recordar que hubo un tiempo
cuando desestimé
cualquier tipo
de acuerdo
con los
valores
de los códigos
postales
Y me fui a
la frontera
con tan
solo unos libros
y ahí empecé
las palabras
que hoy me
provocan
reducir mi
nada a una chispa
que desenrosca
la trama
Y ante las
tantas formas posibles
en que caer
en desgracia
Yo quiero
estar de tu mano
esta tarde
con nuestro
gato encima
de nuestras
alas rotas
Recordando que
soy polvo
y que en
polvo terminan los sueños
manipulas la
arcilla
y desde mi
levantaste
una casa
sin costados
ni techos
Pero no es
contra todos
como yo quise
que fuera
sino a
favor del viento
que es de
lo que está hecho el amor
y te alegras
Dices que alguien
dirá
que fue un cine
donde proyectan
As Bestas
y eso nos
pone contentos
Hoy es mi
primer día
queriendo morirme
de viejo
Después de supervivir los cielos de lumbre
Habiendo resistido
a la radiación
Y que mi última
estocada
me la de un
pequeño alacrán rubio
Que vivamos
por encima
de nuestras
posibilidades
Aunque sabemos
que no cambia
nada
quedarnos lo
más posible
Omar Alej.

Comentarios