Discurso para un gato.
Oh, Fortuna, diabólica
ramera.
La conjura
de los necios. John Kennedy Toole.
Se han
abierto las puertas
o es más exacto
decir
que los
vientos del norte
no hemos
podido evitar
que fueran
derribadas
por la
tempestad
Ahora vemos
que el dolor
y la
revancha
y el olor del
aliento en la fuerza
que da el
miedo
no creen
como yo creo
en el tiempo
que lleva
construir el
justo florero
en el que
se están secando
las astromelias
Las miradas
que cruzamos ahora
son a través
de los reflejos
de nuestros
ojos vacíos
en el suelo
mojado por la tormenta
de ruidos
que hacen
al mandar
Joffrey Baratheon y Atila
Tuve la esperanza
de hacerles
conmover
Que no
somos
nada más
que una pizca de vida
que quiere que
ya sea viernes
para descansar
Y aunque creía
que el fallo era mío
por mis
argumentos
en realidad
no
importamos
Somos un lamento
más que callar
nada más
Habría negociado
mi piel
pero ya impersonal
solo puede seguir
estirando
Y quiero
seguir estando contigo
porque sé
que no sabemos realmente
lo solos
que nos quedamos
Las ilusiones
se activan
con solo
pasar saliva
Pero no
vale la pena
Porque las
puertas se abrieron
Son estos días
que siguen
son lo que
más me avergüenzan
pues no
podré defenderte
Omar Alej.

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