El fuego de la verdad.

 

El reloj que sostienes todo el tiempo
en la palma de la mano. Y que sacudes. Y que te llevas,
incrédulo, lentamente a la oreja.

El reloj de Kafka. Raymond Carver.


Busca el amor el lugar del amor

nada más que en su tiempo

y espacio

y cuando sales de su sitio

el amor encarna en su secreto  

una maniobra de escapismo

 

Resiste en su trinchera

apenas intuida

como un sexo que palpita

por vencer y por rendirse

Con poco construida

ante la luz de días de esos

 

Al amor lo despoja del amor

la alerta abierta

en canal

sin compasión

y sin sentido

Nada más

que un catalogo de nervios

y de un fondo de vergüenzas

como único destino de retiro

 

Lo saca del amor al amor

la prisa

la clase de entusiasmo

que hoy nos da bien por el culo

 

La ducha de agua fría

la más nueva y aún más cara medicina

para el gato

la nula intervención

de algún indicio  

en días de fiesta

 

Y el amor inicia sus saltos

de espina en espina

Y espera

porque no sabe

si quería volver después

de atarse a su lugar

como la manecilla de un reloj

que ya no anda  

 

El amor no debería de cansarse

y en su nombre los amantes

que se inmolan

sin sentirse amados

todavía

 

Hay que cruzar los galimatías

los saldos en rojo

la apuesta perdida

los años restantes

Tantos temores

Tantas tontas codicias

 

Los difusores de llantos

que nos anestesian

porque lloran por otros

y no por nosotros

 

La palmada en el hombro

que se ha dislocado

por cargarla sola

la carga de las noches

sin cenar por no dormir

y no dormir por no cenar

 

Para mal y para bien

No es el amor

lo que corrige mi postura

en el camino a la función

de los payasos que están tristes

pues la risa

los persigue por ausencia de motivos

 

El amor aguarda

en calidad de suspenso

¿ será que podré regresar

de sus acreedores ?

Dónde el amor desespera

y es el fuego de la verdad

Omar Alej.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Se acuchilla de frente.

Ya no falta tanto.

Perderme a mí